ISBN
978-84-947261-6-3
Formato
15 x 21 cm. 112 pág.
PVP
15€
Vidal Facundo Gil Tirado (Plasencia, 28 de abril de 1879) estudió derecho en Madrid con una beca municipal por su destacado bachillerato. En 1914 ingresó en la judicatura y el ministerio fiscal, desempeñando cargos en Boltaña, Hervás, Castuera, Tarragona y Melilla. Afín a la II República, fue gobernador civil de Badajoz (1932) y de Santa Cruz de Tenerife (1933) por el Partido Republicano Radical Socialista. En 1935 fue destinado a Alicante como teniente fiscal y en enero de 1936 ascendió a fiscal jefe de la Audiencia Provincial; desde el 1 de septiembre de 1936 presidió, junto a dos jueces, el Tribunal Popular de Alicante.
Su papel como fiscal en el proceso contra José Antonio lo marcó de por vida. Tras el juicio fue magistrado de la sala segunda del Tribunal Supremo y, el 4 de julio de 1937, primer presidente del Tribunal Central de Espionaje y Alta Traición hasta marzo de 1938, cuando volvió a la sala segunda del Supremo. Tras la salida del gobierno republicano de Valencia, fue a Barcelona y al exilio en el sur de Francia a comienzos de 1939. Refugiado en el campo de Argelès-sur-Mer, en duras condiciones, murió el 19 de febrero a los 59 años. El 10 de febrero de 1939 el Ayuntamiento de Plasencia lo repudió como hijo de la ciudad y el gobierno franquista ordenó su retiro del servicio activo del cuerpo de fiscales.
¿Tuvo realmente su «siniestra y odiosa figura» el papel de «acusador de José Antonio» con «un ensañamiento y una deleitación que levantará clamores de indignación hasta el último rincón de la España de Franco»? A dar respuesta a este y a otros interrogantes, y a conocer la figura de Gil Tirado dedicamos esta obra.
Vidal Facundo Gil Tirado (Plasencia, 28 de abril de 1879) estudió derecho en Madrid con una beca municipal por su destacado bachillerato. En 1914 ingresó en la judicatura y el ministerio fiscal, desempeñando cargos en Boltaña, Hervás, Castuera, Tarragona y Melilla. Afín a la II República, fue gobernador civil de Badajoz (1932) y de Santa Cruz de Tenerife (1933) por el Partido Republicano Radical Socialista. En 1935 fue destinado a Alicante como teniente fiscal y en enero de 1936 ascendió a fiscal jefe de la Audiencia Provincial; desde el 1 de septiembre de 1936 presidió, junto a dos jueces, el Tribunal Popular de Alicante.
Su papel como fiscal en el proceso contra José Antonio lo marcó de por vida. Tras el juicio fue magistrado de la sala segunda del Tribunal Supremo y, el 4 de julio de 1937, primer presidente del Tribunal Central de Espionaje y Alta Traición hasta marzo de 1938, cuando volvió a la sala segunda del Supremo. Tras la salida del gobierno republicano de Valencia, fue a Barcelona y al exilio en el sur de Francia a comienzos de 1939. Refugiado en el campo de Argelès-sur-Mer, en duras condiciones, murió el 19 de febrero a los 59 años. El 10 de febrero de 1939 el Ayuntamiento de Plasencia lo repudió como hijo de la ciudad y el gobierno franquista ordenó su retiro del servicio activo del cuerpo de fiscales.
¿Tuvo realmente su «siniestra y odiosa figura» el papel de «acusador de José Antonio» con «un ensañamiento y una deleitación que levantará clamores de indignación hasta el último rincón de la España de Franco»? A dar respuesta a este y a otros interrogantes, y a conocer la figura de Gil Tirado dedicamos esta obra.
ISBN
978-84-947261-6-3
Formato
15 x 21 cm. 112 pág.
PVP
15€